



Según los gendarmes argentinos, el sendero que une el extremo norte de la Laguna, con el sur, puede ser hecho en 3 horas y media (argentinos tenían que ser!). De todas maneras, muy poca gente frecuenta ese camino pues, a las 12 del día y a las 6 de la tarde pasa una lancha que cobra $60 (argentinos) y $90 si andan con bicicleta, por cruzar toda la laguna (ese viaje dura 30 minutos).
Nosotros, con nuestro espíritu aventurero, decidimos empezar a caminar a las 11 am. El sendero, que siempre bordea la Laguna, sigue el siguiente patrón: uno se interna por espesos bosques de lenga (en la foto, Julio en medio del sendero) en bajada, luego sube un poco, sale del bosque y el sendero atraviesa las crestas de los cerros, a través de una tupida alfombra de calafates, pequeño arbusto característico de la zona, donde corre mucho viento (capaz de botarme al suelo un par de veces!) y luego repite. Así uno va subiendo.. y bajando varias veces. Desde los cerros, pronto fue posible avistar el imponente Monte Fitz Roy, por los indígenas llamado "El Chaltén" (en la foto, estamos con el Fitz Roy de fondo) que, sin saberlo, nos acompañaría todo el día.
Decidimos no parar a almorzar, pues se suponía que llegaríamos al extremo sur a las 15 hrs y allí podríamos cocinar tranquilamente, pero de un momento a otro, el sendero se disolvió entre los calafates. Debo agregar que este tipo de situaciones ponen a prueba los nervios de cualquiera y poder controlarlos, son la diferencia entre estar escribiendo esto en un blog, y no en "Sobreviví" del Discovery Channel. Intentamos por muchas partes, siempre siguiendo el borde de la Laguna, pero resultaba infructuoso y lo peor, desmoralizante, pues deshacer la ruta cuando ha costado tanto pasar entre arbustos y espinos quita todas las energías. También decidimos volver al punto donde habíamos perdido la huella, pero tampoco fue una solución, pues simplemente desaparecía en medio de la frondosa vegetación. A las 16:30 sabíamos que estábamos en la mitad del camino, pero no teníamos las fuerzas para seguir caminando. Paramos a cocinar en una de las pocas playitas que habían en la orilla y a las 17:30 decidimos armar la carpa, protegida por troncos que atravesamos. Los bosques de lenga son muy peligrosos, pues son árboles con raíces algo precarias para la altura que alcanzan y suelen caerse debido a la acción del viento (en la foto, el bosque de lenga y se alcanza a ver un pájaro carpintero hembra, pues el macho tiene la cresta roja). Pasamos la noche ahí y al otro día, a las 9 am en punto intentábamos de nuevo completar nuestra ruta y cuando ya las posibilidades se nos cerraban, el sendero apareció :D
A las 12 atravesábamos el puente colgante que da término al sendero y te deja en la punta sur de la Laguna del Desierto, a unos 30 Km. de Candelario Mancilla.
Nosotros, con nuestro espíritu aventurero, decidimos empezar a caminar a las 11 am. El sendero, que siempre bordea la Laguna, sigue el siguiente patrón: uno se interna por espesos bosques de lenga (en la foto, Julio en medio del sendero) en bajada, luego sube un poco, sale del bosque y el sendero atraviesa las crestas de los cerros, a través de una tupida alfombra de calafates, pequeño arbusto característico de la zona, donde corre mucho viento (capaz de botarme al suelo un par de veces!) y luego repite. Así uno va subiendo.. y bajando varias veces. Desde los cerros, pronto fue posible avistar el imponente Monte Fitz Roy, por los indígenas llamado "El Chaltén" (en la foto, estamos con el Fitz Roy de fondo) que, sin saberlo, nos acompañaría todo el día.
Decidimos no parar a almorzar, pues se suponía que llegaríamos al extremo sur a las 15 hrs y allí podríamos cocinar tranquilamente, pero de un momento a otro, el sendero se disolvió entre los calafates. Debo agregar que este tipo de situaciones ponen a prueba los nervios de cualquiera y poder controlarlos, son la diferencia entre estar escribiendo esto en un blog, y no en "Sobreviví" del Discovery Channel. Intentamos por muchas partes, siempre siguiendo el borde de la Laguna, pero resultaba infructuoso y lo peor, desmoralizante, pues deshacer la ruta cuando ha costado tanto pasar entre arbustos y espinos quita todas las energías. También decidimos volver al punto donde habíamos perdido la huella, pero tampoco fue una solución, pues simplemente desaparecía en medio de la frondosa vegetación. A las 16:30 sabíamos que estábamos en la mitad del camino, pero no teníamos las fuerzas para seguir caminando. Paramos a cocinar en una de las pocas playitas que habían en la orilla y a las 17:30 decidimos armar la carpa, protegida por troncos que atravesamos. Los bosques de lenga son muy peligrosos, pues son árboles con raíces algo precarias para la altura que alcanzan y suelen caerse debido a la acción del viento (en la foto, el bosque de lenga y se alcanza a ver un pájaro carpintero hembra, pues el macho tiene la cresta roja). Pasamos la noche ahí y al otro día, a las 9 am en punto intentábamos de nuevo completar nuestra ruta y cuando ya las posibilidades se nos cerraban, el sendero apareció :D
A las 12 atravesábamos el puente colgante que da término al sendero y te deja en la punta sur de la Laguna del Desierto, a unos 30 Km. de Candelario Mancilla.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario