

Como a 25 km. al norte de Puerto Yungay, al lado derecho del camino, sale una ruta auxiliar, la cual nos lleva a Caleta Tortel. Este camino, es fruto del esfuerzo de un grupo de hombres y el acopio de material en grandes extensiones pantanosas, que a lo largo de sus veintitantos km. bordea el río más caudaloso de Chile (Baker). Al final del camino se llega a un curioso estacionamiento, en donde uno traspasa un pequeño portal de madera, que marca el inicio de las pasarelas de cipres de las guaitecas, que son ni más ni menos que las calles de Caleta Tortel. Comienza el largo recorrido por los caminitos (pasarelas) que se entrelazan y cruzan numerosas veces, entre los 3 cerros (pequeños cerros) que conforman CT. La verdad es que sobrecoge el entorno en que se encuentra y el ingenioso modo de comunicación que tiene el pueblo (además entre los distintos sectores existen citófonos para llamarse). Rescato la sencilla (no por eso meno s importante) Plaza de Armas y la escultura del Padre Ronchi, fundador de la caleta y promotor de grandes iniciativas de integración en toda la décima primera región. La belleza del lugar y el entorno humano es único, por lo que este destino no debe faltar en los viajes de nadie.
Caso aparte es el tumultuoso fin de lucro de los habitantes de la caleta, hecho que incluso hace que el resto de los habitantes de la patagonia cuestionen los precios de los tortelinos (?). Pasamos todo el día ahí; almorzamos en la plaza, recorrimos y a eso de las 16.40 salimos al estacionamiento, con el objeto de hacer dedo rumbo al cruce, desde donde partiríamos a Puerto Yungay. AAaa debo mencionar los exquisitos calzones rotos del negocito (negocio chico), que había en el estacionamiento.
Caso aparte es el tumultuoso fin de lucro de los habitantes de la caleta, hecho que incluso hace que el resto de los habitantes de la patagonia cuestionen los precios de los tortelinos (?). Pasamos todo el día ahí; almorzamos en la plaza, recorrimos y a eso de las 16.40 salimos al estacionamiento, con el objeto de hacer dedo rumbo al cruce, desde donde partiríamos a Puerto Yungay. AAaa debo mencionar los exquisitos calzones rotos del negocito (negocio chico), que había en el estacionamiento.
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