Luego de pasar la noche donde la Sra. Teresa, en la punta nor-oeste del Lago Las Rocas, el hermano de su yerno, don Salvador Fernández, nos cruzó a la punta nor-este, para que luego, siguiendo un hermoso camino por el medio de un extenso bosque de alerces y arrayanes. En medio del sendero, nos cruzamos con un arquitecto neohippie que desde hace 10 años visita el lugar, practicando la pezca. Cabe señalar que aún se trata de un sitio muy aislado y que es especial para la desconección de las grandes urbes.
Finalmente y luego de 30 minutos llegamos al Lago Azul aunque pese a lo nublado del día era difícil verlo azul. En su orilla sur vive una próspera familia,dedicada al turismo y al abastecimiento de la zona sur al lago (a la cual, solo hay acceso "motorizado" por el lago Las Rocas). Les compramos pan y queso (muy bueno) y aprovechamos de enterarnos de algunos detalles de nuestra próxima ruta.