

Nos levantamos tempranito, e iniciamos el camino que en alrededor de 5 horas (caminando lento), nos llevarían a uno de los sitios más impresionantes de nuestro viaje.Como casi en todo el Parque, uno camina teniendo la sensación de estar solos en muchos kilómetros a la redonda, lo cual es completamente errado: el Parque, durante el mes de febrero, hirve en gente, de todas las nacionalidades, y eso se hace palpable, al pasar la Laguna Los Patos, y estar por primera vez, frente a frente con el Glaciar en el priemr mirador (yo en la foto). El Glaciar es una de las lenguas del Campo de Hielo Sur, y es impactante mirar hacia atrás de él; se ven vientos blancos y una ambiente bello, pero algo hostil.
Con el calentamiento global y todas esas cosas, el Glaciar a ido retrocediendo (de hecho es posible ver centenares de pequeños bloques de hielo, en todo el Lago Grey, que es donde desemboca el Glaciar) y desde los años 50' es posible ver un NUNATAK, que es una islita que emerge de entremedio del Glaciar, y que cada año se hace más grande.
Es importante mencionar que el circuito óptimo, es en el sentido contrario a lo que nosotros hicimos, pues se va siempre en subida, y el camino, es duro, pero como ya hemos dicho, el tiempo nos apremiaba y esta era la única alternativa.
Después de visitar el hermoso mirador del Gray, pasamos a comer algo en el campamento cercano y emprendimos la vuelta, y tipo 7 pm, llegamos entre la llovizna al campamento Paine Grande, donde unas gringas muy simpáticas de Chicago, que hablaban castellano con acento argentino, nos invitaron a un vinito "Gato Negro" ($3.500, minimarket del campamento), para acompañar nuestra cominda, entre el Cerro Paine Grande y el lago Pehoé.
Con el calentamiento global y todas esas cosas, el Glaciar a ido retrocediendo (de hecho es posible ver centenares de pequeños bloques de hielo, en todo el Lago Grey, que es donde desemboca el Glaciar) y desde los años 50' es posible ver un NUNATAK, que es una islita que emerge de entremedio del Glaciar, y que cada año se hace más grande.
Es importante mencionar que el circuito óptimo, es en el sentido contrario a lo que nosotros hicimos, pues se va siempre en subida, y el camino, es duro, pero como ya hemos dicho, el tiempo nos apremiaba y esta era la única alternativa.
Después de visitar el hermoso mirador del Gray, pasamos a comer algo en el campamento cercano y emprendimos la vuelta, y tipo 7 pm, llegamos entre la llovizna al campamento Paine Grande, donde unas gringas muy simpáticas de Chicago, que hablaban castellano con acento argentino, nos invitaron a un vinito "Gato Negro" ($3.500, minimarket del campamento), para acompañar nuestra cominda, entre el Cerro Paine Grande y el lago Pehoé.





